Entrar en una juguetería. Buscar un regalo para un niño de 3 años.

“Es el cumpleaños de mi sobrino”, le explicas a la dependienta, que justo acaba de preguntarte si puede ayudarte en algo muy amablemente.

“¿Qué tiempo tiene?”

“Hace los 3 años”.

“Tenemos esta Tablet que nos ha entrado nueva. Vale 149,99€ pero ahora está en promoción a 119,99€. La verdad es que sale muy bien y se está vendiendo mucho”.

Y a ti, que se te queda cara de what the f**k!?!?, no entiendes muy bien que está pasando a estas alturas.

“3 años”.

Y se lo repites, por si acaso.

“Sí tranquila, entra en el rango de edad”.

Sales. Sales de la tienda atónita, confundida, conmovida, desconcertada, y un largo etc…

Llegas a casa y cómo no, lo que necesitas es contarlo. Lo que necesitas es contar, que has intentado buscar un regalo para tu sobrino de 3 años, que has salido de la juguetería, que acabas de llegar a casa y que te acabas de dar cuenta que al final has olvidado comprar algo, porque estabas tan absorta que ¡lo has olvidado todo!

Buscas por si te han tomado el pelo, que hoy en día Google te lo cuenta todo.

Tell me Google, ¿tablets para 3 años?”

Y vas y te encuentras con:

Gracias a Carson Arias – Indonesia – por la fotografía

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