Es la palabra clave que desencadena manadas. Como animales. Y cierto es que es oír esta palabra y la gente le guste o no le guste va a por ello.

Trabajo en una empresa en la que fomentan mucho la historia de la healthy life, por lo que unos días a la semana ofrecen fruta gratis a primera hora de la mañana, lo cual me parece un planazo y una manera efectiva de incentivarnos a comer sano.

Lo que lo hace efectivo en realidad es la palabra “gratis”, no nos engañemos. ¿Que hay fruta gratis? ¡Allá vamos! Y todos como animales. Hasta el repartidor de fruta repite en varias ocasiones, en voz muy alta: “¡Buenos días!”, en plan, aunque tus ojos no me ven estoy aquí y me estás arrancando los plátanos de las manos…

Recordando la última cabalgata de Reyes Magos, bueno en verdad como cualquiera de otro año, algo así sucede también. También me da a mi que cada año van recortando el presupuesto de caramelos. Caramelos que luego son los que suelen ofrecer en platitos pequeños en los bancos, en las agencias de viajes, o en mostradores de otros lugares así y que no cogerías o no te comerías si lo hicieses.

Pero ese día… ese día en la cabalgata te sientes un héroe, porque te metes en medio de la multitud, apartando a aquel muchacho que saluda a un Rey Mago en plan: “¡Este año me he portado muy bien! ¿Me traerás la Tablet?”, y tú, cual poseso en acción, has fijado tu atención en ese caramelo que está entre el pie de un señor con un paraguas al revés y el muchacho.

Apartas a todo ser humano de tu vista en busca de tu caramelo, caramelo que nunca te comerás (y lo sabes), que quedará en esa bolsa del supermercado que has traído, junto con otros muchos caramelos que le harán compañía. Hasta el año que viene que vaciarás la bolsa para poner los nuevos que llegarán ese año.

Gracias a Nima Hatami – Gilan Gharb, Iran – por la fotografía

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